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lunes, 12 de octubre de 2009

Filippo, el joven mirón.~

(No sé si alguna vez tardé tanto en escribir algo... Me faltaba una parte, no la encontraba. No la busqué tampoco, la esperé. Ahí va...)



Filippo no entendía. No comprendía cómo aquello que estaba espectando podía resultar tan perfecto. Desde las raíces, paseaban sus ojos, recorriendo el tallo y las hojas, tan firmes como hacía quince años. Y hacía quince años él apenas si nacía.
La persiana americana, negra y torcida, lo ocultaba. Y él se sentía como cuando pequeño, al mirar películas de Isabel Sarli, perseguido por otros ojos. Algo estaba haciendo mal, algo no era correcto.
Pero no podía apartarse. Él la seguía estudiando, contemplando.
"Nunca pensé en ver a Margarita de esta manera" pensó.
"Qué ganas de morderle la piel... Qué ganas de tocarla..."

Y fue tal la magia que desprendía el vil cuerpo de ella. Y tal fue, también, la precisa recepción en la mirada de Filippo...
Y tal fue, además, la perfección de la luz, tan poca como nieve en primavera patagónica...
Que aquel muchachito se inquietó al vislumbrarla.
Y tanto, tanto se inquietó, que se le juntaron las pestañas.
Y fue todo muy exacto. Y me cansé de escribir la letra Y. Esa letra no me gusta. Me hace sentir muerta por dentro. Y demasiadas muertes hay ya, en este cuentito, como para andar por ahí, derrochándolas.~

martes, 29 de septiembre de 2009

Dah... Dah... Dadaísmo!


"...y así se podría conlcuír en afirmar que el dadaísmo, es claramente un movimiento de vanguardia y rebeldía, y no sólo artístico en el sentido visual, sino que también en el ámbito literario, así como filosófico..."

Compañera: ...hay que estar al pedo para poner un "coso" para mear en el medio de una sala, eh?

martes, 15 de septiembre de 2009

La amiga horrorizada.~

La amiga horrorizada juzga. Hace como si entendiera, y asiente y abre los ojos, y abre la boca, y cierra el alma. Y bloquea su cabeza.
La amiga horrorizada está así porque se horrorizó. Porque le contaron lo que no debía oír. No estaba preparada. Le faltaba horno. Una media hora, quizás, y la amiga hubiera entendido.
Pero la tucumana terca no se aguantó. Ella se lo dijo. Era su amiga, claro, cómo no contárselo.
Amiga de toda la vida.
Pero verle los ojos desviados hacia otra nube, y verle la sonrisa sostenida con muletas, y verle las orejas concienzudamente cosidas con hilo... ¡Y era su amiga!
Amiga de toda la vida.
Pero un día, el toda la vida se redujo a un colorín colorado, aunque el horror nunca ha acabado.~

miércoles, 15 de julio de 2009

De la belleza y otras creencias.~


Creímos que la belleza eran ojos almendra, esmeralda o cian. No sabíamos que los que veían con ojos abiertos eran más bellos. Creímos que la belleza era pintarse los labios de rojo. No sabíamos que la seda que desprenden algunos labios son mucho más emocionantes. Creímos que la belleza eran los músculos marcados. No sabíamos que los abrazos son cien veces más apasionantes. Creímos que la belleza eran unas buenas piernas. No sabíamos que en su comienzo está la parte más revolucionaria. Creímos que belleza era el cabello largo y brillante. No sabíamos que es más glamoroso tener alguien que lo acaricie. Que sin esas cosas, la belleza es inútil. Y que sin esas cosas, la belleza no existe. Es por eso, amigos míos, que es más bello experimentar que observar. Aunque claro, todo es válido.~

viernes, 3 de julio de 2009

María Balanceadora.~


María se balanceaba en las hamacas. De lunes a viernes se balanceaba.
A veces creía que el tiempo no pasaba. A veces el tiempo, simplemente no alcanzaba.
María cosía sola sus pantalones rotos. Rompía sus pantalones cosidos. Volvía a coserlos, sucios. Los ensuciaba de tierra y sangre propia.
María tenía aspecto de guerrera. Pero sólo era un alma callejera.
A veces creaba amores, creaba dolores, pero no los creía.
Un día, tranquilo y simple, María se volvió a un lugar. En aquel lugar estaba su todo, hacía tiempo que no lo visitaba. Se volvió hacia adentro. María crecía sin crecer; crecía sin creer.
Se volvió hacia donde nunca creyó poder volver. Pero no se preocupe... María crecía sin creer ya.
Imaginaba sola que era una niña. Imaginaba triste, riendo a carcajadas. Imaginaba que aquel hombre no era más hombre. Que era un niño, que era un alma. Pero luego se miraba a sí misma, y ella estaba sucia, rota y cosida. Ella era un alma enmendada. Y ese día volvía al lugar.
Volvió, aquella vez, no para pasear, por los cándidos rincones de aquel sitio. Volvió, aquella vez, no para disfrutar. Volvió, entonces, aquella vez, María, para abrir las heridas con fuerza y entender.
Volvió a su pasado, núcleo de su ser. Volvió hacia su alma, volvió, aquella vez.
¿Cómo saber si entendió? ¿Cómo saber qué entendería? ¿Cómo saber qué pretendía entender, si ella no sabía ni quería creer?~

martes, 26 de mayo de 2009

Otra de mis cuestiones :)

¿En qué revuelto rincón de la mente de un ente, léase ser humano, de género masculino, cualquier edad, preferentemente soltero, cabe la idea de estrangular, asesinar, atropellar, o en cualquier caso hasta corromper el envase de dentífrico? ¿Sublime y excelsa manera de controlar la rabia o de ROMPERNOSLASPELOTASANOSOTRAS? ¿¿Eh?? ¡Dios! ~



Pd 1: Si alguien se atreve a contestar tal cuestión, tómeselo con gracia y expláyese si así lo desea :)
Pd 2: Si el que desee desarrollar tal contestación, es hombre... EXPLÁYESE MÁS, si así lo desea (sólo para mejor comprensión de la explicación) :)
Pd 3: En el caso de haber leído la explicación masculina, si ud. es hombre: puede agregar conceptos que falten; si ud. es mujer: CUESTIOOOOOOONE! :)

viernes, 1 de mayo de 2009

Mal humores y yerbas.

Hay cosas que no puedo entender. Miles de cosas, asuntos, cuestiones, que no puedo entender. Como, por ejemplo, ¿por qué hay gente que goza de hablar al pedo* de los demás? ¿No es muuuuuuuucho más fácil, pero extremadamente más fácil, poner un buen disquito de linda música, o leerte un grandioso librito, o hacer lo que quieras y olvidarte de las cagadas ajenas? ¿No es más fácil, soberanamente más fácil, decir "chau, muchachos, hasta la próxima, ahí no me meto" y olvidarte de esos detalles innecesarios para nuestras vidas, de los que ni siquiera entendemos causas? Porque todos los tenemos. Yo -confieso abiertamente- suelo despertarme de mal humor cuando mi mamá está alrededor. No me da miedo decirlo, ella no lo lee. (Irónica) Pero, retornando, hay gente que nos pone de mal humor, y es difícil escapar de ellas. No es que necesite escapar de mi madre -lo aclaro sólo por si lo piensan blogueros malintencionados- sólo que necesito despertarme sola o con gente buena onda. Esto no tiene nada que ver ni con el blog, ni con mis constantes entradas aquí, no tiene ni sentido, diría yo. Pero mi madre acaba de despertar de su siesta, yo estoy totalmente despierta, y aún así, me puso de mal humor. Empecé hablando de otro tema, pero me ganó este. Es ella. Lo sé. SIEMPRE, SIEMPRE, PERO SIEMPRE...SE LEVANTA DE MAL HUMOR Y LO CONTAGIA. Por suerte está Alicia Keys que me seda. Me seda.




Se me escuchan este tema, por favor :)





*Al pedo; léase: en vano, acerca de cosas irrelevantes e incluso críticas absurdas que ni siquiera hacen reír. Perversas.

jueves, 16 de abril de 2009

Feas, no feas, qué importa, no?

Hoy me siento fea... Es graciosísimo...pero es. Porque me siento así. Y lo digo con una sonrisa, que no se borra, y menos con la voz de Amos Lee, que adoro, pero es así. Y me río y todo, pero me siento horrenda... Jajajaaa! No puedo dejar de reír. Últimamente, estoy riendo mucho. No sé qué tan bueno es, nadie me entiende cuando me río. La gente se ríe de la televisión y yo de mis pensamientos. Y no cesa. Pero así es. Así me siento. Con una sonrisa, así estoy.
Y repito las melodías, e invento unas nuevas, pues, claro, no podría vivir mi vida sin crear. Pero me siento así :) "F" de Fea, "F" de Feliz. Hoy es lo mismo... No es nada malo que me sienta fea, pero hoy físicamente estoy horrenda. Quizás quien lea esto me diga -más por compromiso jaja- que "no, que sos bonita, joven, con una vida por delante" (que no tiene nada que ver con ser fea o bonita jajajaa!) Pero lo cierto es que hoy estoy así, fea, pero feliz. Y eso, es mucho más importante, ¿no creen? Como decía, sentirse físicamente fea no es nada malo. Al menos para mí. Pues, así me siento la mayor parte del tiempo y he aprendido a convivir con eso. Hasta me gusta. Confieso que me agrada, me hace sentir "normal", y vieron que lo "normal" es algo que sigo escribiendo entre comillas, para variar. Cuando de las masas se trata, cuando de la mayoría de las mujeres se trata, especialmente en Argentina, sentirse fea es algo muy malo, aunque muy común. Es algo inexplicable, como casi toda regla moral o de código femenina. Es algo complicadísimo, como una auténtica mujer argentina plana (léase, plana: superficial pero no tanto). Es tremendo...e incluso puede derivar en enfermedades tales como la anorexia o la bulimia, o incluso la depresión, o la ansiedad, como también la obesidad y demás trastornos psico-alimenticios. Pero en este caso personal, admito que no es así. En cualquier otro caso probaría a vomitar lo que comí, para ver si me da resultados o quizás con colágeno en los labios (super asqueroso), o por qué no Botox, pero no se trata de eso, en absoluto. Para nada. Se trata del paquete completo. Quizás estoy mal lookeada, acá es tarde, y ya estoy por dormir. Pero no sé si tampoco sea eso. No lo sé. Pero es, en parte (y me refiero a la parte personal, a mi experiencia de sentirme fea con buenos ánimos) bueno, y es, también en parte, malo. Y ahí es cuando me remito a otros casos. Como los mencionados ya. Hace unos días, derivada de blog en blog, entré a varios blogs de gente anoréxica y bulímica (ANA y MIA, respectivamente). Ellos son princesas y príncipes, que ayunan meses, vomitan a diario si no consiguen su ayuna. Pesan 40 kilos y se saben obesos. Adoran sus piernas cuando son más finas que los dedos de sus manos, y se proponen metas a conseguir, como llegar a pesar, por dar un ejemplo desmedido, 38 kilos. Adoran a ANA y a MIA, son sus diosas, son su fe, su enfermedad. Y muchos son conscientes de eso y de sus gravísimas consecuencias. Sólo me encantaría que fuesen conscientes de que vivir está bueno, y vale la pena. Esas personas son suicidas en cámara lenta. Quisiera que fuesen conscientes de que lo fácil es difícil, lo barato sale caro, aunque en este caso, no puede ser nada fácil, ni barato, claro, y hablo sin tocar temas económicos o financieros. Hablo de otra cosa. Hablo de salud, hablo de mente, hablo de cuerpo, hablo de espíritu, hablo de amor, y hasta de miedos. Aunque hoy me sienta fea, y me ría de ello, porque sé que en la vida hay gente para todo y quizás me toca este rol. Pero me derivé sin quererlo voluntariamente hacia este tema de las enfermedades, y la verdad, desde mis pensamientos, no quería dejarlo pasar. ~

sábado, 11 de abril de 2009

Entonces.


Me hacés soñar con cosas no imposibles, pues nada califica como imposible. Dejáme, entonces, conectarme con tus pupilas, y por ese vacío meterme dentro tuyo. No salir. Jamás. ¿Me dejarías? Porque si no es imposible...entonces... ~

viernes, 10 de abril de 2009

¿Y por qué?

No entendí por qué se hace vigilia en semana santa.
No entendí por qué la gente lo hace.
No entendí por qué hay personas que escriben "saver" en lugar de "saber".
No entendí por qué mi mamá insiste en que yo me dé cuenta de ciertas cosas, cuando sabe que debería hacérmelas saber.
No entendí por qué tantos dan tanto por sentado, cuando recordar las cosas es algo genial.
No entendí por qué muchos eZzkribEn tOdO aZzii cOmmO mAtammdO lA eZzkriitUra. Los odio.
No entendí por qué existen vegetarianos en Argentina, el país de la vaca, en todo sentido, usted me entiende, dama.
No entendí por qué tanta gente piensa que la homosexualidad es una enfermedad.
No entendí por qué me provoca tanta risa/rabia que tanta gente piense que la homosexualidad es una enfermedad.
No entendí por qué hay gente que piensa tan poco y habla tan tanto.
No entendí por qué me acabo de acordar de las fiestas navideñas de mi infancia, siendo hoy un viernes santo, predispuesta a comer pescado, aunque tampoco sepa por qué. ~

jueves, 9 de abril de 2009

Concluir, no concluir, qué importa.

A veces le digo cosas, creyendo que son normales. Y aunque no sepa lo que es normal, espero una reacción normal. Lo normal jamás tuvo definición dentro de lo que derivo en llamar mi 'mente' o 'cabeza', sin más embargo, eso esperaba de ella. Una normal reacción. Entonces comenzaba por seguir con mi vida. Empezaba finalizando mis tareas diarias, las que elijo, pues, las que no elijo no las hago frente a ella, ningún motivo especial. Siempre hay algo que nota, como yo suelo notar la luna sobre el río en las noches frustradas sanlorencinas. Siempre hay algo que critica, como yo critico algunos versos viejos que alguna vez sobre un papel debí haber tirado, directo desde mi mente. Siempre hay algo que le llama la atención, como suelen llamarme la atención las miradas de los artistas, que siempre noto que están en la suya, pero que siempre también notan algo, algo les llama la atención, algo se autocritican. Luego de ese detalle - nunca tan detalle, pues si lo fuera, ella no lo notaría - me dice. Abre su boca, escupe palabras y me dice. No sé cómo hace para decirme esas cosas, no sé como las piensa porque no sé cómo funciona su forma de pensar en las actividades ajenas. Y creo que no podré comprenderlo, como también creo que no llegaré a comprender por qué es tan impaciente. Y ya me olvidé de qué estaba escribiendo. Me voy a canturrear un rato, necesito creatividad. Si puedo concluir esto que quise decir, lo haré. Creo. ~




:)