Conozco una mujer,
Que nunca te diría no...
Vos ahora sos todo para ella,
¿Es ella todo para vos?
Preguntate más seguido,
Si la querés de igual manera...
No la dejes al olvido,
No repitas la condena...
¿Quién se satisface con todo esto?
¿Quién sufre? ¿Quien pierde el suelo...?
¿Quién sabe por qué lo haces?
¿Quién besa tu sucio pelo...?
¿Cómo será que me interesa...
Esa historia tan repetida?
¿Por qué, quisiera yo saber,
sigo tan fiel a tu retina...?
¿Por qué dejaste que ella se fuera...
Y pisara sola la calle inmunda?
¿Por qué guardaste su abrigo fino...
Sus joyas falsas que nos abundan...?
¿Con que propósito me decías,
"Las cosas tristes no son profundas"?
Sabes, yo pienso que aún lo gris,
Tiene su alma, tiene su cuna...
Pero si escucho una vez mas,
Tu cruel canción que más la culpa...
Juro, no solo voy a dejarte,
Sino animarme a no ser tan justa...
Dejemos ya esto de una vez...
Dejémoslo para otra vida...
Cuando vos seas joven de nuevo...
Y ella ya no te de cabida.
De Tlön, Uqbar. Orbis Tertius y la contemporaneidad.
Hace 9 meses.






